La mejor postura para hacer caca (y por qué puede ayudarte durante el embarazo y el postparto)

Puede sonar extraño, pero la forma en la que te sientas en el inodoro puede influir en lo fácil —o difícil— que resulta vaciar el intestino.

Y si estás embarazada, acabas de dar a luz o sufres estreñimiento, hemorroides o molestias en el suelo pélvico, este pequeño cambio podría marcar una gran diferencia.

¿Por qué a veces cuesta tanto hacer caca?

Durante el embarazo y el postparto, el estreñimiento es extremadamente frecuente.

Las hormonas ralentizan el tránsito intestinal, los suplementos de hierro pueden endurecer las heces y, después del parto, el miedo al dolor, los puntos o las hemorroides hacen que muchas mujeres retrasen las ganas de ir al baño.

El problema es que cuanto más tiempo permanecen las heces en el intestino, más agua pierden y más difíciles resultan de expulsar.

Y aquí es donde la postura entra en juego.

El problema de los inodoros modernos

Aunque parezca lo normal, nuestro cuerpo no fue diseñado para evacuar sentado en un ángulo de 90 grados.

Durante miles de años, los seres humanos realizaron sus deposiciones en cuclillas.

Cuando nos sentamos en un inodoro convencional, una parte del intestino llamada recto no queda completamente alineada, lo que obliga a realizar más esfuerzo para evacuar.

Esto puede traducirse en:

  • Más estreñimiento.
  • Más tiempo sentado en el inodoro.
  • Más presión sobre el suelo pélvico.
  • Mayor riesgo de hemorroides.
  • Más sensación de evacuación incompleta.

La postura que facilita la evacuación

La buena noticia es que no necesitas cambiar de inodoro.

Basta con modificar ligeramente tu postura:

1. Eleva las rodillas por encima de las caderas

Puedes utilizar un pequeño taburete o reposapiés.

Al elevar las piernas, el cuerpo adopta una posición más parecida a una sentadilla natural.

2. Mantén los pies apoyados

Los pies deben descansar completamente sobre el taburete o el suelo para aportar estabilidad.

3. Inclínate ligeramente hacia delante

No te sientes completamente erguida.

Una ligera inclinación facilita la alineación del recto.

4. Respira profundamente

La respiración ayuda a generar presión abdominal de forma natural y evita empujar de manera excesiva.

5. Relaja el suelo pélvico

En lugar de empujar con fuerza, intenta relajar conscientemente la zona perineal y permitir que el cuerpo haga su trabajo.

¿Por qué esta postura puede ser especialmente útil después del parto?

Después de dar a luz, muchas mujeres sienten miedo de ir al baño.

Es una preocupación completamente normal, especialmente si existen:

  • Puntos perineales.
  • Desgarros.
  • Episiotomía.
  • Hemorroides.
  • Dolor pélvico.
  • Recuperación de una cesárea.

Adoptar una postura más fisiológica puede ayudar a reducir el esfuerzo necesario para evacuar y disminuir la presión sobre estructuras que todavía están recuperándose.

Otros hábitos que ayudan a combatir el estreñimiento

La postura es importante, pero no lo es todo.

Aumenta la fibra

La recomendación general para adultos se sitúa alrededor de 25-30 gramos diarios.

Algunos alimentos especialmente interesantes son:

  • Kiwi.
  • Ciruelas.
  • Avena.
  • Legumbres.
  • Frutas con piel.
  • Verduras de hoja verde.
  • Semillas de chía y lino.

Bebe suficiente agua

La deshidratación favorece las heces duras y difíciles de expulsar.

Durante la lactancia las necesidades de hidratación aumentan todavía más.

Escucha las señales de tu cuerpo

Cuando aparecen ganas de ir al baño, intenta no retrasarlo.

Ignorar repetidamente el reflejo de evacuación puede favorecer el estreñimiento.

Crea una rutina

Muchas personas encuentran útil intentar ir al baño aproximadamente a la misma hora cada día, especialmente después del desayuno.

¿Cuándo deberías consultar con un profesional?

Aunque el estreñimiento ocasional es frecuente durante el embarazo y el postparto, conviene buscar ayuda profesional si:

  • El estreñimiento dura varias semanas.
  • Existe dolor intenso.
  • Aparece sangrado abundante.
  • Las hemorroides empeoran.
  • Sientes que nunca consigues vaciar completamente el intestino.

Un pequeño cambio que puede marcar una gran diferencia

A veces pensamos que necesitamos soluciones complicadas cuando, en realidad, nuestro cuerpo solo necesita volver a una posición más natural.

Un simple reposapiés junto al inodoro puede ayudarte a reducir el esfuerzo, disminuir la presión sobre el suelo pélvico y hacer que algo tan básico como ir al baño resulte mucho más cómodo durante el embarazo y el postparto.

Porque cuando acabas de convertirte en madre, cualquier cosa que te facilite el día merece la pena.

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